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Alli viene Ramirin PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Kevin Mateo   
Miércoles 28 de Octubre de 2009 14:41

ALLI VIENE RAMIRIN

Escrito por Elgi Walter Boteo García Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla Tel. 5927-1345

Hace algunos días tuvimos una agradable conversación con mi buen amigo Juan José Noguera Prera, siempre es edificante platicar y evocar recuerdos de la niñez y la juventud, por alguna razón Dios nos dio a los seres humanos la capacidad de recordar como un don maravilloso y relajante. No dudamos al afirmar que las mejores platicas son las que permiten que las evocaciones afloren, como una que sostuvimos en pleno parque de San Jerónimo con Oquita Herrera San José, Nico Che, el popular Chejito con motivo de los juegos magisteriales. En la tertulia en ambiente chomeño salieron a relucir las capiadas y lo caro que salían al retornar a casa, por las cinchazeadas del caso. Ejemplifico con eso que hacer reminiscencias es positivo. Vuelvo a la plática con Juan José Noguera Prera, pues enfocamos a uno de los personajes más conocidos para la generación a la que ambos pertenecemos: El buen amigo Ramiro García de Paz. No hay infancia a recordar por nosotros que no tenga en su paisaje la figura y la personalidad de Ramirín como se le conoce. A veces estábamos en pleno recreo en la Escuela Tipo Federación cuando veíamos aparecer en la bóveda celeste límpida, característica de nuestra ciudad, la avioneta que hacía varias vuelos rasantes sobre la ciudad, en aquel tiempo en un casi noventa y nueve por ciento de casas de adobe y techo de teja. Todos abandonábamos la tenta, el escondedero, la chiviricuarta, policias y ladrones para ver la avioneta que nos parecía una de las maravillas del mundo. Quizá teníamos frescos los relatos de las abuelitas que nos ilustraban de la manera más convincente como fue la reacción de la población cuando a Salamá vino el primer avión. Fueron varios días de rezar porque se estaban cumpliendo las profecías de que el fin de las tiempos estaba cerca, porque el hombre había logrado la hazaña de volar. Por supuesto que el relato tenía su dosis de convencimiento para que uno se portara bien y no le fuera tan mal en “El fin de los tiempos”. Porque las abuelitas, siempre tenían un don didáctico natural para enseñar con palabras para que no hubiera necesidad de transmitirlo a palos. Como éramos pocos los alumnos de la Escuela Tipo Federación Jose Clemente Chavarría y casi todos de los diferentes barrios, el día que venía la avioneta y gritábamos ¡ Alli viene Ramirín ¡ Luego de salir de clases nos íbamos a echar un colazo al parque para ver si el piloto de la avioneta, Ramirin, estaba por allí. Por lo general se paraba en la esquina del Almacén La Esperanza a saludar a todos los que pasaban y los saludaba con emoción, con cariño, con respeto, con amabilidad, llamándolos a todos por su nombre. Si eran más jóvenes sabía hijos o nietos de quienes eran y les decía: Me saludas a tus papás o a tus abuelitos. No podemos olvidar que la familia de Ramirin en alguna época de la historia de Salamá fue la más acaudalada al grado de que construyeron en San Jerónimo una hidroeléctrica sólo para la casa de ellos y colocaron una línea de transmisión de más de diez kilómetros. Los restos de la hidroeléctrica aun están en el camino hacia la Finca San Lorenzo. Posteriormente la familia García de Paz le vendió la hidroeléctrica a la municipalidad de Salamá y durante varias décadas fue la que proveyó de ese servicio a toda la población. El Almacen La Esperanza era el más grande de la ciudad, un especie de Super de esos años, solo que sin auto servicio. Contiguo al almacén estaba la Farmacia La Salud que al solo verla evocaba las boticas de las películas que se exhibían en la Iglesia Parroquial, fue la única farmacia del pueblo durante décadas. Había unos sapos y pequeños lagartos de caucho en las vitrinas con unos ojos de vidrio que parecían adivinarles el pensamiento a los niños traviesos que acompañaban a sus padres a comprar medicinas. En la farmacia estaba instalado un cubículo de madera fina con vidrios al frente y a los lados en donde don Carlitos Girón con traje formal, impecable camisa blanca y corbata hacía las mezclas de medicamentos. Además allí se hacía la prueba regia para determinar si las joyas eran de oro. De niño uno escuchaba que esas pruebas dejaban a las joyas falsas más oscuras que la noche por la aplicación de un ácido. En esos tiempos si un joven pretendía comprar un preservativo don Carlitos lo regañaba con todas las sentencias morales que existen desde el inicio de la humanidad y si lo tenía cerca se podía ganar un coscorrón un halón de pelo u orejas por atrevido y abusivo. De seguro esos artilugios estaban escondidos en la caja fuerte para evitar que manos impías los tocaran. Y los adultos que los compraban a lo mejor usaban palabras clave para pedirlos o novedosos password expresados con mímicas, pero tenía que usarse un lenguaje encriptado, cosas de la moral de cada tiempo.

Aun en los años sesenta y setenta doña Lancha, quien era familiar del Doctor Juan José Arévalo Bermejo se sentaba en un elegante escritorio a vigilar su negocio y leía con una lupa la prensa. Dicen que de joven fue un mujer muy bella. En su ancianidad conservaba una elegancia de dama inglesa y un carácter de hierro con un vocabulario florido cuando se enojaba. En una ocasión fui a comprar al almacén, se me quedó viendo y me dijo: Vos sos hijo de la Servanda verdad, yo te conocí de niño. Era agradable conversar con ella. En esa ocasión me dijo__Mira patojo ahora cualquier…tiene carro, pero yo traje el primer carro a Salamá. En la plática salió a relucir el alcalde de turno a quien ella dijo estar esperando a que llegara a tomarse un tiste o fresco de chan para reclamarle ciertas inconformidades por los servicios de la muni. Por eso decíamos con Juan José Noguera Prera que en ese tiempo gente como ella era como una especie de autoridad informal, porque no se hablaba de sociedad civil y no cualquiera tenía los arrestos para enfrentar a una autoridad. Además del almacén y la farmacia la familia García de Paz tuvo gasolinera y otros negocios. Eran dueños de muchas propiedades. La casa donde viven aun sus descendientes abarcaba una manzana completa y fueron dueños del edificio de correos y de la administración de rentas, donde está el liceo San Mateo y Coosanger Edificios que le compraron a un alemán llamado Alfredo Guepard y despues le vendieron al gobierno. En esos tiempos eran las únicas construcciones de dos niveles. El doctor Juan José Arévalo relata en sus libros como en plena campaña presidencial y ya siendo mandatario cuando visitaba Salamá se hospedaba donde sus familiares García de Paz. A veces, cuentan los ancianos, que el elegante presidente salía a sentarse al parque completamente solo, sin guardaespaldas a platicar con los vecinos. Cosas que nunca se repetirán. El que escribe esto era un niño cuando doña Lancha y su esposo el licenciado Leonardo García cumplieron sus bodas de oro y las celebraron a lo grande y fue novedoso ver en una de las salas cubiertas de enormes cortinas de terciopelo rojo un cochinito asado con una manzana en el hocico. Mi abuela me enseñó a agradar a don Leonardo García, licenciado en farmacia, de los primeros graduados en la USAC en esa carrera, cuando íbamos camino a la iglesia para asistir a misa me decía en voz baja: __”Alli le decimos licenciado” y al saludarlo con un solemne __”Buenos días, buenas tardes, o buenas noches licenciado.” el nos respondía con una extrema amabilidad lo cual no sucedía si uno sólo le decía : “Buenos días, buenas tardes o buenas noches don Nayo.” Pero volviendo a las visitas en avioneta de Ramirín nos íbamos al parque y al verlo acompañado de dos damas maquilladas como no se veían seguido en la ciudad creíamos a pie juntillas que eran artistas de cine y que que suerte la de Ramirín de tener amigas artistas de cine, pues fumaban con toda elegancia y mostraban una sonrisa coronada con hileras de dientes dignas de un anuncio de pasta dental. En una ocasión al ver llegar la avioneta corrimos con nuestros bolsones pero el convertible ¿Cadillac? de Ramirín ya estaba frente a la casa de don Mariano Gómez y las artistas de cine que como siempre lo acompañaban. Junto a Juan Vicente Chavarría, Tortolita y Luis Alberto Miían El Pecas mis queridos hermanos y amigos de la infancia, los dos ya fallecidos, nos acercamos al convertible y robamos un paquete de cigarrillos Camels los cuales fumamos ahogándonos por la inexperiencia, en la esquina de don Tomás Gularte nuestra tradicional esquina de travesuras en el barrio San José. Por la noche, con la ingenuidad de los niños mientras fumábamos nos preguntábamos ¿Que estará haciendo Ramirín con las artistas?.

Ramirín es un personaje insignia de los recuerdos de muchos salamatecos. La humanidad no podría vivir sin esos personajes insignia en cada pueblo, son o fueron parte de la historia de un pueblo, forman parte del imaginario de él. En una ocasión, cuando el tránsito de vehículos era más tranquilo en la ciudad, Ramirín arribó a la ciudad en un lujoso auto a mitad del Puente La Libertad alcanzó a un humilde salamateco, que despues de la jornada cumplida se dirigía, azadón al hombro, de retorno a su hogar. Ramirín detuvo su lujoso auto, se bajo y abrazó a aquel hombre sencillo que había sido su compañero de clases en la primaria, lo abrazó con mucho cariño sin importar el sudor que impregnaba el cuerpo del jornalero en aquella cálida tarde. Ese era el sello de Ramirin, sencillo y cordial con todas las personas. Se comenta en grupos de tertulia que no habrá otro salamateco que pueda llegar hasta las esferas sociales que Ramiro frecuentó, las verdaderas élites económicas del país, de verdad, por diversas circunstancias probablemente no habrá otro paisano que llegue hasta esos grupos privilegiados con la naturalidad con que lo hizo Ramirín. Cuentan que su closet era de 125 tacuches e igual número de pares de zapatos de diversos colores, estilos y modas. Ramirín era un piloto aviador profesional y trabajó duro fumigando en fincas y haciendo viajes nacionales e internacionales a los más encumbrados empresarios de la época. Dominaba el inglés a la perfección y fue catedrático fundador del Instituto Prevocacional, que antecedió a la Escuela Normal Rural No.4. Fue un excelente basquetbolista fundador del legendario Verapaz del Sur y Seleccionado Departamental. Fue diputado al congreso de la república y siguió siendo humilde y campechano. El amigo Ramirin era un hombre humilde y sencillo con una sencillez que quiza sea de familia pues en lo personal tuve la grata oportunidad de conversar con doña Mirtala García de Paz hermana de Ramirín con una prestancia y glamour tan especial, pero siempre con un dejo de humildad impresionante. Con esto más, cuando la conocí y me dijo que cuantos años le calculaba con toda la sinceridad del caso le dije que cuarenta y nueve y me dejó helado cuando me expresó que eran muchas décadas más de las que yo le calculé y se conserva tan pero tan joven con una frescura natural que a uno lo pone a pensar ¿Son los genes, los cosméticos o el estilo de vida? Por lo demás diríamos que todos los miembros de la familia García de Paz tienen esa sencillez característica. Finalmente los de nuestra generación agradecemos a Ramirín que aquellas tardes salamatecas del siglo pasado que parecían congeladas en el tiempo fueron animadas con el grito de ¡Alli viene Ramirín¡ Al ver la avioneta que antes de aterrizar daba las vueltas del caso para emocionar a aquellos salamatecos que parecían vivir en cámara lenta, en este pueblo nuestro de verdad inolvidable por tantas cosas. Saludos al amigo Ramiro García de Paz y que su salud mejore cada día y gracias por las lecciones de humildad y sencillez. Nota: Este artículo fue escrito hace pocas semanas y el autor tuvo el honor de entregárselo en sus manos a Ramirín, quien dos días despues me hizo una llamada agradeciendo los conceptos. Descanse en paz don Carlos Ramiro García de Paz, con admiración y respeto.